De Nauta, su lancha fantasma
DE NAUTA, SU LANCHA FANTASMA
Fernando Najar
(Relato de un viaje a la ciudad de Nauta ubicada a 90 kilómetros de Iquitos. Fue publicado en la revista Loreto Hoy el 10 de noviembre del 2007. Las fotos fueron tomadas por el autor de la crónica)
Es vox populi que cierta madrugada emergió de las aguas del río Marañón una extraña nave, que amenazaba con lanzarse al espacio ante las atónitas miradas de decenas de ribereños. El deseo de saber algo más sobre esa versión popular nos llevó a una inesperada visita a la ciudad de Nauta.
Pero hablando con exactitud, más que interesarnos por aquella ilusión óptica colectiva, viajamos para alejarnos por un momento del salvajismo sonoro de Iquitos. Al final lo que encontramos en esa antigua urbe no fue la tal "nave extraterrestre", sino un bucólico paisaje, un mundo del pasado, la lenta inanición de un pueblo todavía olvidado en las gavetas burocráticas de algún centralismo pernicioso.
Primer día. Nos citan al paradero "Los amigos", de la cuadra 15 de la calle Aguirre a las 6 de la mañana. Uno se equivoca si cree encontrar a esa hora un sereno amanecer, un Iquitos de otros tiempos cuando las calles no estaban ni pavimentadas y la existencia urbana era más sosegada.
Hoy te desilusionas al momento porque desde las cuatro de la mañana unos 60,000 vehículos, de todos los tamaños, viejos y nuevos, algunos abarrotados de gente, van de sur a norte por las calles Quiñones, Grau, Aguirre y Cornejo Portugal, luchando estrepitosamente, por encima de 120 decibeles, para ganar unos centímetros del espacio asfáltico.
En el sur de Iquitos viven unas 300 mil personas, más de la mitad de la población de la ciudad metropolitana; allí se ubican unos 200 pueblos jóvenes sin suficiente agua, luz y desagüe. Ahí está el nuevo Iquitos del milenio de hoy, en una desesperante pobreza.
A las 6.30 a.m. se completan los 4 pasajeros que necesita el auto Toyota blanco, traído de Tacna, para ponerse en marcha. Diez nuevos soles es el precio barato para huir por unos momentos de la "capital ecológica del Perú", frase tonta de alguna mente guasona. Minutos después terminan los bocinazos y los frenazos; ya estamos en las inmediaciones del caserío El Varillal.
La carretera se ve silenciosa, digamos fantasmal; de vez en cuando uno que otro vehículo se cruza con el nuestro, ¿Para qué se construyó esta carretera? Primera respuesta: para que los nautinos vengan más rápido a Iquitos por algún vaciló o tramite burocrático. ¿ Para qué se construyo esta vía? Segunda respuesta: para que los iquiteños vaya a chongear en Nauta.
LA LANCHA EMBLEMA DE LOS NAUTINOS
El recorrido se vuelve más que acogedor con las nostálgicas canciones de Ricardo Montaner, Laura Pausini y de Maná que salen del stereo del Toyota "overjoliado" que carecía de estribos y cinturones de seguridad. Mientras dormito en medio del verdor y el aire fresco, no tomo en cuenta las preguntas, aburridas de una pasajera sentada a mi costado; es una joven andina de unos 20 años que averiguaba si en Nauta hay cuartos para alquilar y si se puede buscar trabajo o qué se puede vender en el mercado de abasto.
No necesito mirarla para darme cuenta que era una emigrante más que viene a la selva, que hoy en día es "el dorado" para los peruanos de la costa y la sierra. La joven de largos aretes y varios anillos baratos, seguro que pronto formará parte de ese grupo racial que viene mezclándose con la gente amazónica.
Dicen algunos que de ese cruce racial debería dar una especie étnica exótica; personalmente, no puedo dar fe de esa "tesis", lo que si encuentro constantemente es una masa empeñosa que se va de peldaño en peldaño en la escala social y económica de la región buscando un espacio.
UNA LANCHA CON TANTAS HISTORIAS, HOY SOLO ES UN RECUERDO
Volvimos en si en nuestro viaje a Nauta en el kilómetro 31de la carretera Iquitos-Nauta, es impresionante los olores nauseabundos que provienen del botadero de residuos urbanos. Es propiedad de un personajes que hizo mucho dinero veniendo insumos para el programa alimenticio Vaso de Leche, Hérman Pezo Rentería. Siempre se habla de la existencia de un negociado aparte con los compradores de los insumos: las municipalidades.
Ya no son los Barcia los que controlan el recojo de las 300 toneladas de basura de Iquitos, sino la empresa MP, propiedad del tal Pezo. El negocio le salió caliente a este señor porque aumentó la paga que dan las Municipalidades por el recojo diario de residuos . MP estaría tambien negociando directamente los residuos vendibles c0mo botellas, plasticos, cartones etc que se reciclan artesanalmente en ese botadero. El gigantesco basural sigue ahí, afectando la Reserva Alpahuayo Mishana.
En ese orden de cosas no es difícil pensar que la Amazonía no es propiedad de los amazónicos, sino del que tiene más dinero. Nada es de los loretanos en conclusión. Incluso me siento como un extraño bicho urbano que se desliza por un capilar asfaltado en el inmenso verdor de la selva.
Un verde absorbente, un hilo negro que debería estar registrado en el Libro de los Records Guinnes, no porque su construcción tuvo una duración de más de 40 años o porque volvió millonarios, de la noche a la mañana, a decenas de funcionarios públicos, militares y constructores, sino porque se comió casi el 50 % del total del canon petrolero que ha recibido Loreto en los últimos 30 años.
Solamente el costo de los últimos 19 kilómetros, construidos en la gestión de Robinsón Rivadeneyra, sobrepasa los 45 millones de nuevos soles. Mucho dinero, decía el actual congresista Mario Peña que maneja un informe técnico sobre los peculados que se cometieron en la construcción de esta carretera que no llega ni a los 100 kilómetros de longitud.
Paradójicamente es una vía que los nautinos asocian con el ex Presidente del CTAR, Ing. Tomás González Reátegui. Algunos dicen que la carretera debería llevar ese nombre. Pienso que los nautinos no están enterados que fue en su gestión cuando se descubrieron los más espectaculares peculados relacionados con esta ruta.
LA PINTORESCA PLAZA DE ARMAS DE NAUTA
Tras cerca de una hora de viaje ya estábamos en la ondulante ciudad de Nauta. La entrada está flanqueada por dos moles representativas de la burocracia: los locales del GOREL y de EsSalud, entonces nos damos cuenta que ya no estamos en la carretera interprovincial, sino en la calle Tarapacá, una de las más largas de este poblado de 17 mil habitantes. Al llegar al paradero sentimos una primera desilusión: más de una docena de motocarros nos aguardaban. Pienso que ir de un infierno a otro infierno no tiene sentido.
Pese a sus 177 años de fundada, Nauta no se extiende más de unos 3 kilómetros cuadrados entre la zona urbana y semi urbana, con unas cuantas calles pavimentadas, muchas de ellas deterioradas por donde se deslizan decenas de motocarros.
Si bien aún no producen el bullicio que experimenta Iquitos, han obligado a la Municipalidad de Nauta que compre 20 semáforos, de los que solamente funcionan 19. Nadie sabe dónde se encuentra el último.
Luís Marky, que hoy actúa como una especie de vecino anticorrupción, señala que los motocarros todavía no han provocado muerte alguna pero sí un fraude edil; los semáforos para una ciudad de pocas calles transitables han costado unos 80 mil nuevos soles, el doble del precio correcto. El tema forma parte de la tertulia popular.
La primera impresión que uno percibe de esta pequeña urbe, fundada por el cacique cocama don Manuel Pacaya, son sus viviendas. Todas tienen una misma similitud, modestas como la de los años 60. Aquí no hay mansiones ni casonas, son poquísimas las de reciente construcción. Vale creer que aquí se siga construyendo casas de barro y cañabrava, especialmente en la periferia. Debe ser porque el ingreso de los que trabajan no da para tanto.
Del total de su población solamente el 20 % tiene trabajo fijo. Por lo tanto, pocos serán los que puedan adquirir o pagar el precio de 560 nuevos soles por el millar de ladrillo que viene de Iquitos o 36 nuevos soles por una varilla de ½ pulgada. La bolsa de cemento también esta a 36 nuevos soles.
A las 8 de la mañana de un día laborable, Nauta vive en una quietud pueblerina, la población esta atenta a esa hora lo que difunde un noticiario que dirige el periodista Salomón Valles Mozombite a través de Radio Anaconda, propiedad de Baruc Cárdenas.
Sin lugar a dudas, la voz y la posición de Salomón Valles es la más influyente en la opinión de la ciudad. Pese a las agresiones verbales y físicas de que ha sido víctima, no escatima tiempo para denunciar o hablar sobre cualquier entuerto que comete alguna autoridad, funcionario o poblador.
Yo le encuentro denunciando nuevamente al Alcalde René Navarro Do Santos por el tema de un tal Urfilo Pérez, una especie de súper asesor que no dio cuenta de unos viáticos por 35 mil nuevos. Urfilo por cierto no está en Nauta, pero alguien se encargó de darle una golpiza a Valles al día siguiente de su denuncia. Según el atestado policial el agresor es un matón llamado Teófilo Navarro, hermano del Alcalde.
No me fue difícil comprobar, preguntando a decenas de pobladores, que el Alcalde ha perdido credibilidad; su nivel de aprobación no llegaría ni al 10 %. Los opositores de la autoridad señalan que en 11 meses de gestión no ha realizado alguna obra representativa, pese ha recibir mensualmente por Canon y Foncomún cerca de un millón y medio de nuevos soles. Valles señala que solamente tiene en su haber dos locales que dejó a medio hacer el anterior Alcalde, Alberto Saavedra Montano. Por más absurdo que parezca la única obra de Navarro, de las filas de Alianza Para el Progreso, es una escalinata de topa en la ribera.
Su debacle habría comenzado en realidad al poco tiempo de asumir el cargo. Cierto dia su asesor Urfilo Pérez llegó de Iquitos acompañado con unos funcionarios ecuatorianos que anunciaban que invertirían en Nauta unos 2,000 millones de dólares! de Fondo Binacional Perú-Ecuador; no faltarían obras ni puestos de trabajo. Hoy en día Urfilo anda escondido en Trujillo y los ecuatorianos nunca volvieron.
La pregunta común de la población es: ¿Dónde está la plata que recibe la municipalidad? El comentario es que esos fondos se encuentran en los buenos sueldos de los funcionarios, casi todos afuerinos, en los viáticos por cualquier motivo y en la paga del personal de la municipalidad que sumarían 450 personas.
Tratamos de llegar al Alcalde, pero no se encontraba. Busqué a dos de sus asesores: Víctor Zegarra Seminario, mi promo del San Agustín, y Álvaro Reynoso, que hasta hace poco escribía en el Semanario La Verdad. De Víctor me dijeron que estaba en Iquitos. Álvaro Reinoso andaba por la biblioteca municipal, que no alberga ni 200 ejemplares, con un radio portátil al oído. No dialogamos porque me parecía más atento al noticiario de Salomón Valles.
La pequeña plaza principal de Nauta nos cae simpática, pintada de múltiples colores vivos; sus asientos nos recuerdan a los que habían en la Plaza de Armas de Iquitos. En un espacio sobresale la estatua de casi dos metros de altura de Manuel Pacaya, me llaman la atención sus enormes orejas.
En el mismo parque hay, rodeado de un cerco de hierro y sobre un pedestal, una especie de tubo de hierro con aires de reliquia. Pregunto qué es y me contestan que es parte de la chimenea del "Morona", uno de los vapores que envió Ramón Castilla en 1,864; de cómo llegó hasta acá, nadie me da explicación.
La Plaza es el centro de Nauta, a sus costados están los poderes que gobiernan esta ciudad: la Municipalidad, la iglesia antigua de los primeros años de fundación convertida ahora en el Teatro Ucamara; el puesto de la policía, un hotel y el local de la UGEL - Nauta. Al costado de este local hay una caseta donde muestran las ediciones del día de los diarios La Región, El Popular, La República y El Libero. El primer día pasa bucólicamente.
Andando con Salomón Valles, horas antes que fuera agredido brutalmente por criticar al Alcalde de Nauta, me contó sobre el barco fantasma. Sucedió que cierto día un personaje ligado al Alcalde de nombre Luís Culqui, intentó, a falta de un dique, varar la nave con la fuerza de dos tractores sin ningún criterio técnico. La motonave emblema de los nautinos, "Ciudad de Nauta", ante una mala maniobra quedó empinada con la proa hacia arriba tal como se ve en la gráfica.
Hasta el día de hoy sigue como está, mirando al cielo. Es posible que este sea el fin de esta embarcación valorizada en unos 300 mil dólares; no hay nautino que no haya viajado en la Ciudad de Nauta y la nostalgia está en que muchos van a verla para indignarse o para contar anécdotas de los viajes a Iquitos cuando la carretera era intransitable. Dicen los de la comuna que la nave saldrá a flote cuando llegue el próximo verano
El perfil de la motonave "Ciudad de Nauta", no era el único icono de irresponsabilidad, de desprecio por los recursos invertidos. Que en realidad son fondos insignificantes que recibe esta provincia por concepto de Canon Petrolero, pese a que en su geografía se encuentran los principales pozos petroleros que alimentan el Erario Nacional.
Dando vueltas por el pueblo es fácil darse cuenta del ostracismo en que se encuentra. Aquí solo hay reflejos del olvido estatal, símbolos de derroche, de peculados. Un primer elefante blanco que encuentro está en una alta loma donde permanece inservible, sucia, deteriorándose. Es un enorme tanque para agua potable que podría satisfacer a más de la mitad de la población. Fue construido en tiempos de Ing. Tomás Gonzáles Reátegui.
El agua potable es controlada por la Municipalidad; es un agua dudosa que no llega a todos. Muchos nautinos prefieren comprar sus timbos, botellas grandes, a las tres empresas que venden agua tratada. Cada timbo cuesta un sol; algunas familias consumen hasta 60 botellas mensuales.
La energía es también una prioridad que cada familia teóricamente debería pagar 17 soles, pero aumenta el costo con uno o dos artefactos domésticos; algunos pagan mensualmente hasta 80 Nuevos Soles. Un precio alto para una poblacion pobre.
Pero el tanque para almacenar agua potable no es el único elefante blanco. Por la ribera de Nauta uno se tropieza con un muelle de hierro oxidado, construido a un costo de 500 mil soles, que solo ha servido para el día de la inauguración.
Más allá todavía se puede apreciar lo que queda de la embarcación "Indelsa". Y lo que es reciente, en la misma orilla, se desmorona cada día el "embarcadero turístico" construido por el Gobierno Regional en tiempos de Robinsón Rivadeneira. Tuvo un costo de 600 mil soles.
Nadie sabe ni entiende de quién fue la idea de construir este local poniendo como pilotes, en vez de columnas de concreto, listones de "remo caspi", cuando todos saben que se pudre rápidamente con la humedad. Las dos malocas adyacentes ya se cayeron hace poco. Cuando llegamos al local observamos que un joven, suponemos que era el guardián o administrador, descansaba en la falda de una joven que le acicalaba el pelo.
No he visto turistas por este lugar, la mayoría que van a visitar la Reserva Pacaya-Samiria, son trasladados directamente desde Iquitos y si vienen a Nauta, no pernoctan en la ciudad, porque aquí no hay que ofrecerles, como tampoco en Iquitos. Del avión que les trae son embarcados directamente hacia los albergues. Los turistas dejan unos cuantos dólares cuando suben al mirador que se encuentra en el pueblo de Grau, a 15 minutos de Nauta, de donde se aprecia la unión de los ríos Marañón y Ucayali, formando esta confluencia el gran Amazonas. El Mirador tiene una altura de unos 30 metros. En la parte más alta puedes comunicarte a través de tu celular con cualquier ciudad del país; nadie puede explicarnos este fenómeno.
Nauta es también una ciudad dependiente del presupuesto estatal, el poco comercio comienza a ser manejado por algunos comerciantes provenientes de Jaén. El movimiento económico se produce una sola vez al mes, cuando pagan a los 1,300 docentes que pertenecen a la UGEL. Wilmer Plaza Pilco, el jefe de ese sector, nos comenta, que sin el magisterio Nauta no tendría vida, sería un pueblito más olvidado.
Le pregunto, a boca de jarro, si hay corrupción como la hay en la DREL. Se sorprende y me dice que no, que solamente hay casos doméstico. Ha cambiado las cosas, digo mentalmente, porque un ex jefe de esta UGEL, Carranza, se encuentra en el Penal de Guayambamba.
Es cierto, cuando pagan a los docentes, el rostro de esta ciudad es diferente, la gente se ve contenta, están llenos en las bodegas, hay más gente en el mercado, hay clientes a montones en el chifa-pollería "Manuelita", y en los restaurantes Rosita y El Calamar.
No hay pierde en la noche, la discoteca Zúmbalo es adonde va lo mejorcito de Nauta y donde no falta alguna joven que nos pueda acompañar para un buen momento. Al Zúmbalo llegan contratadas algunas bailarinas, "striptiseras" de Iquitos que se menean en la cara y en las piernas de una clientela eufórica. La "Jarrita" es otra discoteca a la que asiste gente más joven.
Ese día, un fin de mes de paga, los hoteles se llenan, se consume unas 2,000 botellas de cerveza, de las 6 mil que se vende en todo el mes, la gente se pasea por las calles o en algún motocarro al precio de un sol y también se llena de gente la Feria Gastronómica que organiza el Gobierno Regional.
Tres días después de la paga, Nauta retoma su acostumbrada serenidad. El único que hace bulla con dos parlantes gigante es un pastor de apellido Rengifo, la iglesia Mundo Misionero. Dice que una manera de llamar la atencion de la gente es con bulla.
¿Dónde están los jóvenes?, conducen motocarros. De los 17 mil habitantes que tiene este poblado, el 50 % está en la etapa de la juventud. Los de hogares con mejores posibilidades económicas, que son pocos, van a estudiar en Iquitos o van a Lima, pero también hay otros que emigran a enrolarse al gran número de desocupados, a patear latas. A muchos de ellos no les queda otra alternativa que ir a sembrar coca por la zona de Requena.
Algunas jóvenes estarían encaminándose por la vida fácil, a falta de oportunidades; otras habrían sido enroladas a la prostitución en otras ciudades del país. Salomon Valles me explica que varios proxenetas han aparecido por algunos pueblos o caseríos de esta provincia. Es famosa la historia de la joven Gisela Soto Oliveira, de 18 años, que con engaños fue sacada de su casa. Hasta el día de hoy sus padres no saben donde se encuentra. Algunos de esta ciudad dicen que estaría por Trujillo, sirviendo en un club nocturno.
Segundo día. Estoy en hotel Nauta Inn, es el más importante. Son las 5 de la mañana, y me despierto ante un coro de cantos de los pájaros que revolotean por el lago Sapi Sapi. Una maravilla sonora que ya no se experimenta en Iquitos. Aquellos que viven el casco urbano, en la ciudad Capital, se despiertan cuando comienza el tronar de los motocarros.
A las 6 de la mañana en los alrededores del Sapi Sapi hay una veintena de trabajadores de "Construyendo Perú"; un minusválido les controla cuaderno en mano. Le pregunto cuánto le pagan a cada uno de ellos; 15 soles diario, me dice. Una mujer madura de ojos verdes me mira de reojo como quien me dice qué quieres averiguar, "chizito".
Pienso en las antiguas familias de Nauta, casi todas han desaparecido o emigradoa otras ciudad; una decena vive en Israel, viajaron no por de descendencia amparados en la Ley del Retorno, sino por conversiones un poco controvertidas que se hicieron Iquitos.
Vuelta a la realidad, frente al Sapi Sapi pasan dos jovencitas, entre 17 y 20 años, llevando, en sus brazos, a sus respectivos bebes hacia el centro de salud que opera, por ahora, en un molino de arroz; un molino que también tiene su historia. Su máquina ha sido arreglada varias veces y nunca ha funcionado. En este local están instaladas todas las atenciones, incluso para casos de emergencia y hospitalización. De las 100 atenciones diarias, 80 son a niños por casos de diarrea e infecciones respiratorias.
Me dicen que ya va cerca de un año que el Gobierno Regional que viene construyendo una pequeña pero moderna infraestructura. Habrá suficiente espacio para los 5 médicos, el biólogo, la sicóloga y el pequeñísimo grupo de enfermeras, entretanto la gente sigue sin una atencion adecuada. El puesto de Essalud es un simple sanatario, por tanto los asegurados tienen que viajar a Iquitos.
Nadie sabe que las mamas que acaban de ingresar a la posta médica (que queda algunos metros del hotel donde me encuentro) serán atendidas, porque desde que se descubrió que faltaban unos 450,000 nuevos soles destinados para el Seguro Integral, las atenciones se suspenden temporalmente.
He dado algunas vueltas más por las calles de Nauta. En un pueblo chico todos los acontecimientos corren de boca en boca y de oído en oído. Mientras bebo una gaseosa me entero que hay una queja contra el único juez y me cuentan que esta por llegar el informe policial sobre el peculado del Alcalde que podría determinar su detención. A las 11 de la mañana del día dos tomo el mismo toyota blanco para regresarme a Iquitos.
Tras una espera de unos 20 minutos salimos de Nauta. El auto se desliza más rápido de lo que nos imaginamos, tal vez viajamos a 110 kilómetros por hora, dormito en todo el viaje, hasta que un bocinazo me vuelve a la realidad, estamos rodeados de ómnibus y camiones, una cinta amarilla de Odebrecht, nos impide el paso, entonces nos damos cuenta que nuevamente que estamos en las puerta de un infierno terrenal, Iquitos.
El vehículo va al Terminal por la Av. de la Participación, que debe ser la única avenida del país de unos tres kilómetros que carece de desagüe, señales de tránsito y de semáforos y sin embargo ha costado un 1/3 del canon petrolero correspondiente al 2006, es decir unos 40 millones de soles.
Mientras llegamos al paradero evocamos la tranquilidad de Nauta, no hay comparación entre esa bucólica ciudad y la constipación vehicular que sufre Iquitos.
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